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Hermanas Franciscanas de la Sagrada Familia

Espiritualidad

 

Iconos de nuestra espiritualidad

 

El cuadro quiere exaltar la figura de la Madre María Teresa Lega y  su obra caritativa en Italia y Colombia y también en Mozambique.

Jesús aparece niño entre María y José en la Sagrada Familia, modelo perfecto y signo del gran amor que se hace “camino” sin límite de espacio y tiempo. 

Arriba el círculo azul es el lugar y signo de Dios cuya luz, a través de la cruz, aparece claro en muchas llamas, como un nuevo Pentecostés, que uniéndose en grandes corrientes forman unas turbinas que abrazan en diagonal todo el cuadro, concretándose en la parte baja, en un camino de luz en el mundo. 

La figura de la Madre Teresa Lega, casi proyección del símbolo de la Cruz franciscana, se destaca luminosa  en el centro, con su hábito y el velo de un color gris casi blanco, como por una luz que emana del interior de la persona misma. Su camino hacia nosotros se rompe tan pronto como el hábito y el velo en suaves pliegues.

El gesto de los brazos, las manos abiertas, evocan en un simbólico abrazo este amor evangélico hacia los “pequeños” en las tres huérfanas de Modigliana por una parte y en la otra una madre con sus dos hijos colombianos. 

La Imagen de la Sagrada Familia y el globo son su soporte, en el constante llamado a todos a las palabras de Jesús: “Id y haced discípulos a todas las gentes… yo estaré con vosotros hasta el fin del mundo”. 

El Pintor: Adelmo Calderoni