Nuestra historia
Nuestros inicios

Sor María Teresa Lega, Fundadora del Instituto “Lega” de las hermanas Franciscanas de la Sagrada Familia nace en Brisighella (Ra) el 13 de Enero de 1812. Su educación es confiada a las Monjas del Colegio Emiliani de Fognano, allí permanece hasta los diecinueve años. Regresando a su familia siente más fuerte la voz del Señor, que la llama a consagrarse e Él en el convento de estas hermanas. El 27 de septiembre de 1835 emite la profesión religiosa con el nombre de Sor María Teresa de la exaltación de la Cruz.

La contemplación del amor de Cristo que, haciéndose hombre, muere en la cruz por todas las creaturas, produce fruto: se abre para ella un horizonte más amplio en el Monasterio. Recibe la inspiración del Señor para dar vida a una “Fundación de un Instituto para las niñas pobres que están en la calle abandonadas. Ora, lucha, sufre, busca consejo de hombres de Dios para comprender la voluntad de Dios. Finalmente el 6 de junio de 1871 Sor María Teresa deja el monasterio y llega a Modigliana, donde Dios la ha llamado para dar inicio a la Obra: una pequeña familia donde las niñas huérfanas más pobres, puedan crecer humana y espiritualmente, aprendiendo también un oficio. Muere en Cesena el 27 de Enero de 1890. El 25 de junio de 1996, el papa Juan Pablo II la declara venerable.

Los despojos mortales de sor María Teresa se conservan actualmente en la capilla de la casa en Brisighella, donde viven las hermanas mayores.
En la casa madre de Modigliana se puede visitar un museo que, a través de sus objetos, escritos y testimonios, narra la aventura terrena de una mujer verdaderamente contempla-activa.

Su experiencia espiritual se puede reconducir alrededor de dos palabras: Redención y educación.
Redención: porque Sor Teresa ha acogido aquí el don que Jesús nos ha hecho. Jesús nos ha salvado, ha venido a liberarnos de la esclavitud del pecado y de la muerte, hecho esto por amor. En la oración y en la contemplación del crucifijo la fundadora ha visto allí el ícono más bello del amor: un amor que ha dado todo en la absoluta pobreza y despojo. El Señor nos dona toda. Lo que nos lleva a descubrir, como ella ha descubierto, que cada uno de nosotros es una creatura hecha a imagen y semejanza de Dios, con un proyecto bellísimo para nuestra vida pero que tiene necesidad de ser llevado continuamente a esta imagen: somos redimidos, salvados, guiados en un camino para adquirir siempre más el esplendor que cada uno de nosotros es.
Educación: la redención es un don que Dios hace a cada uno de nosotros, pero es un don que es siempre compartido. Para Sor Teresa Lega esto ha representado la dimensión del apostolado, es decir el preguntarse continuamente cómo donar a los otros esta riqueza infinita. . Y añadía: "Toda creatura ha sido hecha a imagen y semejanza de Dios y no puedo no mirar a mi hermano con esta mirada renovada. Cómo puedo rechazar a las creaturas cuando Tú Jesús has dado tu vida por cada una?
Redención y educación son entonces dos palabras que expresan la única gran realidad, del amor donado por Dios al hombre y donado por cada hombre que se sabe amado por Dios a los otros hombres, un amor redentor, que salva, es decir que libera.
El encuentro con esta persona nos puede ayudar a mirar el rostro que el Señor pone sobre nosotros y nuestra mirada renovada al Señor y a los otros.

La fraternidad religiosa de las Hermanas de la Sagrada Familia continúa en la Iglesia la vida de pobreza, castidad y obediencia trazada y seguida por Sor María Teresa Lega en el surco de la tradición franciscana.
En la contemplación y adoración de Jesús Crucificado, cada hermana, llamada a esta vida por el Señor, participa en el don de la vida que Cristo hizo de sí mismo por amor a cada creatura y se siente impulsada a colaborar con la oración, con los ejemplos de una vida totalmente donada a Dios, con la formación cristiana, en la educación de la juventud, especialmente la más pobre y abandonada en sí misma, en las diferentes situaciones de pobreza, tanto material como espiritual, en la cual vive. Inspirándose en el estilo de la Sagrada Familia de Nazaret, en cada fraternidad se busca un clima de paz, pobreza, simplicidad, escondimiento, concordia y el amor mutuo.

Presentes en Italia, en América Latina (Colombia) y en África (Mozambique), las hermanas de la Sagrada Familia se empeñan actualmente en servicios educativos - asistenciales: escuelas maternas, catequesis en las parroquias, adopción a distancia para el estudio y actividades de apoyo escolar para buscar alimentar, desde la infancia la conciencia y el conocimiento del valor de la dignidad de la persona hecha a imagen y semejanza de Dios.
Además se empeñan en actividades de pastoral juvenil y están presentes cerca a los adolescentes con familias en dificultad y niños rechazados desde el nacimiento.