Nuestro carisma
Contemplar, meditar y revivir la pasión de nuestro señor Jesucristo, que desde la cruz redime a los hombres.
CONTEMPLAR

Contemplar la pasión de nuestro señor Jesucristo es detener nuestro corazón ante el misterio de un amor que llega hasta el extremo. Desde la cruz, Jesús no responde al sufrimiento con odio ni venganza, sino con perdón y entrega. Al contemplarlo, podemos reconocer cuánto nos ama y cuánto está dispuesto a dar por nuestra salvación.
MEDITAR

Meditar la Pasión es entrar en el silencio de la cruz y preguntarnos qué significa ese sacrificio para nuestra propia vida. Jesús nos invita a mirar nuestras dificultades, nuestros errores y nuestros sufrimientos con una nueva esperanza. Su cruz nos recuerda que el dolor no tiene la última palabra cuando se vive unido al amor, a la fe y a la confianza en Dios.
REVIVIR

Revivir la Pasión no significa solamente recordar los acontecimientos que llevaron a Jesús al Calvario. Significa hacerlos presentes en nuestro corazón y permitir que transformen nuestra manera de vivir. Cada vez que renunciamos al egoísmo o que ofrecemos nuestras dificultades con fe, hacemos presente ese amor que Jesús manifestó desde la cruz.