
«El ¡Aquí estoy!», con toda su fuerza, se convierte en «¡Aquí estamos!». No solo porque donde un cristiano dice «yo» está diciendo «nosotros», sino porque el nosotros eclesial y de Vida Consagrada del momento que vivimos nos invita a ofrecernos y disponernos a buscar, procurar y hacer la voluntad divina como comunidad, dentro del pueblo de Dios en camino. (Mensaje para la Jornada Mundial de la Vida Consagrada 2024)